Asedio a Lezama: ¿asedio a mí misma?

María Antonia Borroto Trujillo
Justo al elegir una entrevista para algún concurso, me pregunto una y otra vez cuál considerar la mejor. Tarea difícil tratándose del trabajo propio, y más engorroso aún cuando se trata del ajeno. ¿Qué hace a la buena entrevista? ¿La elección del entrevistado? ¿La pertinencia del tema? ¿La pericia para lograr la declaración única y despampanante? La posible respuesta afirmativa a cada una de estas interrogantes deviene nuevo amasijo de dudas: ¿qué es seleccionar bien al entrevistado? ¿En virtud de qué criterio: de las misteriosas —o quizás no tanto— simpatías personales o guiados por razones muy profesionales, lo que casi siempre quiere decir pragmáticas?
Cada día me resulta más difícil responder a cualquiera de ellas. Y supongo que cualquier avezado entrevistador sentirá igual zozobra a la de esta neófita, que a la larga termina por aludir al misterio de la charla, a esa rara comunión que desde la mágica distancia —ni el desconocimiento a ultranza, ni la excesiva participación—, hace única e irrepetible cada entrevista.
El género, que también es acto y potencia a un tiempo, comparte las características del I-chi y de cualquier técnica adivinatoria: cada golpe de dados traza una línea en la vida de quien comparece, estableciéndose siempre de un antes y un después. Pero no solo es
... (... continúa)Ciro Bianchi sí tiene la historia

Gina Picart
Quisiera que este trabajo no fuera considerado una reseña, pues el libro sobre el que trata fue vendido en nuestras librerías hace ya más de dos años, pero no siempre puede uno estar al día con sus lecturas, especialmente cuando la salud y otros dilemas de la vida conspiran constantemente contra el desempeño profesional.
Muchas personas prefieren no hablar sobre las influencias que han recibido a través de sus vidas, especialmente los intelectuales, quienes gustan de mantener un espeso silencio en torno a esta peliaguda e inquietante cuestión. ¿A quién le debo? es una pregunta que pocos desean responder, y entre los que se deciden a hacerlo se puede percibir a menudo cierta incomodidad.
Sin embargo, como pienso que nada ennoblece más que la pertenencia a un linaje ilustre, yo me declaro lectora entusiasta, desde mi juventud, del periodista Ciro Bianchi Ross, maestro de cronistas en esta isla que no sé si será la tierra que ojos humanos han visto, pero es la que los cubanos más amamos.
Cualquier foto de Ciro, pero en especial la que ilustra la nota de contracubierta de su libro Yo tengo la historia, publicado por la editorial UNIÓN, 2008, mostrará de inmediato una de sus más notorias características de personalidad: es un observador sagaz y sutilísimo, siempre en acecho, a quien no escapa ni una partícula del aliento vital de un sucedido, tal como decía el Gran Khan de La China que debían ser los espías perfectos, y don por el cual este legendario monarca recompensó al viajero veneciano Marco Polo con riquezas tan es
... (... continúa)Ciro Bianchi Ross: artífice del periodismo literario cubano

Jesús Dueñas Becerra
La sala “Martínez Villena” de la Unión de Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC), fue el contexto idóneo para proyectar el documental
“Cuentero con oficio”, de la realizadora y periodista Susadny González
Rodríguez, producido por la UNEAC y el Centro de Desarrollo Cultural
Octavio Cortázar, y dedicado al maestro Ciro Bianchi Ross por sus 43
años de consagración al ejercicio periodístico.
Las palabras de presentación estuvieron a cargo del doctor Miguel
Barnet, presidente de la UNEAC, quien calificó esa actividad festiva
como un privilegio para el gremio de escritores y artistas que él
preside, y al ilustre homenajeado como puente de unión entre los
cubanos (no importa donde vivan), devenido ojo avizor y penetrante que
visualiza -como pocos- la esencia misma de la historia de Cuba. Por
otra parte, centra su atención e interés en la microhistoria,
lamentablemente relegada a un plano secundario por la mayoría de los
historiadores.
De ahí, que uno de los principales artífices del periodismo literario
en nuestra geografía insular sea valorado por el también presidente de
la Fundación Don Fernando Ortiz como un historiador y cronista… único
e irrepetible.
En el documental “Cuentero con oficio”, el actor Jorge Ferdecaz, ex
conductor del espacio “Como me lo contaron ahí va”, que transmite
semanalmente el capitalino Canal Habana, entrevistó a uno de los
mejores entrevistadores con que cuenta
Vida de café

Rigoberto Rodríguez Entenza
Hace unos días ese exquisito editor y buen amigo que es Alfredo Zaldívar, tuvo a bien obsequiarme un libro de cuya imagen visual emerge el misterio de la belleza, cosa lograda gracias a la ingeniosidad y coherencia en el diseño de Johann Trujillo. Vida de café (Ediciones Matanzas 2008) es, a primera vista, uno de esos objetos que se manipula con el mismo cuidado con que llevamos las mejores páginas de nuestra memoria; pero también, para mayor dicha, agréguesele el contenido principal: el texto mismo, integrado por una serie de crónicas escritas por el conocido periodista y escritor Ciro Bianchi Ross.
A Ciro los lectores de Juventud Rebelde, cada domingo –o lunes, que no siempre se coge a tiempo- le agradecen verdaderas joyas, textos que nos hacen evocar lo mejor del oficio periodístico. Quizá por eso mismo, al terminar la lectura, cuando ya entrada la noche saboreaba los artificios constructivos de cada pieza, cuando danzaba en el límite preciso entre la realidad y la imaginación, recordé a otro gran cronista, Lisandro Otero.
Con este último hablé apenas dos veces; la primera, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, ubicado en la casona donde vivió la autora de la novela Jardín; fue un intercambio breve, del que apenas recuerdo el tono de su voz, grave y segura; en esa oportunidad le comenté mi preferencia por su novela Temporada de ángeles, la cual considero su mayor hallazgo. Tras agrad
... (... continúa)Sigfredo Ariel: Un hombre iceberg

Ciro es un hombre-iceberg. Sospecho que de cada asunto sobre el cual escribe sabe mucho más de lo que pone en la cuartilla. En realidad, no lo sospecho, es evidente. Es un gran lector, un lector minucioso y rápido, que tiene la curiosidad como divisa,de ahí que los asuntos de su interés sean tan variados. Posiblemente sea el Gran Inquisidor de nuestras letras, ahí está el tomo de sus entrevistas (pocas, en relación a las que ha realizado).
Tiene un claro sentido de la dramaturgia a la hora de estructurar sus crónicas; maneja la tensión y cierto "suspense", que lo acerca a la narrativa de manera muy eficaz, sin alardear de ello y sin falsos arranques líricos. Huye de la sensiblería y del ahuecamiento de la voz, que suele ser tentación frecuente en trabajos de corte histórico. Ni panfleto ni moraleja, eso nunca, ni mojigatería.
Ciro persigue la naturalidad, la encuentra siempre. Su prosa es móvil, viva. Tiene la sabiduría de contener la emoción, el arranque apasionado, la desmesura. Sus iluminaciones (las que comparte con el lector, de antemano considerado cómplice) tienen su raíz en la veracidad del dato descubierto, el hallazgo. Su compromiso con la página es de orden histórico. Fatiga archivos con ojo alerta, no cree en la primera agua de la primera fuente, conoce la existencia de los múltiples planos de la realidad contada, memorizada, mediatizada en periódicos o libros: él va a lo hondo, procura arribar al tuétano, en ocasiones ingrato o
... (... continúa)Olga Marta Pérez: Un gran comunicador

Ante todo Ciro Bianchi es un gran comunicador, y es también un trabajador incansable, son dos pilares fundamentales que le han permitido tener una extensa obra de gran calidad y que tiene una gran cantidad de lectores: esto último se debe también a que sus artículos y entrevistas son de una gran eficacia y la diafanidad de sus textos le permite llega a una mayor cantidad de público.
La prosa de Bianchi es desenfadada y directa, al tiempo que mantiene una determinada tensión para atrapar al lector y mantenerlo atento y pegado a la letra hasta el final. La elección de los temas es también una de sus grandes cualidades. Temas que le permiten trascender el tiempo, es un periodismo atemporal si se quiere mirar de esa, o, mejor, con la excelencia que le permite burlar la temporalidad.
Leonardo Padura: Capacidad de ver

Ante todo en la elección de los temas: sin ser un periodista noticioso, o precisamente por no serlo -en lo esencial- ha dedicado buena parte de su trabajo a profundizar en historias, personajes, situaciones peculiares, singulares, olvidadas o marginadas. Sobre ellas Ciro realiza dos ejercicios: el de la investigación o el de la penetración. Cuando escribe sobre un tema, por lo general investiga, o tiene la capacidad para ver un poco más allá que el común de los periodistas, y, por una u otra vía, ofrecer una mirada reveladora. Esto ocurre tanto en sus reportajes y crónicas como en sus entrevistas. Ciro, además, no ha caído en la tentación de hacer poesía con su periodismo -algo que, dado su dominio del lenguaje bien pudiera haber hecho- como se puso de moda en Cuba luego de los experimentos periodísticos de los años 1980, cuando se utilizaron muchos recursos literarios para hacer crónicas y reportajes, y algunos periodistas confundieron recursos y lenguajes propios de la narrativa para caer en la retórica de una falsa poesía periodística -de bastante mal gusto. Por el contrario, Ciro sigue usando un lenguaje periodístico, muy ajustado a los temas, y ha utilizado siempre un recurso que otros periodistas olvidan y que es más válido: entender el texto periodístico como una construcción dramática, casi como un relato en el que se envuelve al lector con la dosificación de la información para conseguir un efecto dramático, con introducción, nudo, clímax y desenlace.
Para que las piedras vuelvan a ser imágenes

Sigfredo Ariel
En víspera de su centenario, José Lezama Lima se nos va completando más, como una ciudad a la cual le van creciendo anillos.
A la decisión del Instituto del Libro de re-editar toda su obra –entendiendo esta como el conjunto de sus libros publicados– se suman y sumarán a lo largo del año 2010, otros volúmenes que recogen textos aparecidos en revistas y periódicos, algunos pocas paginas inéditas, y si hay suerte, se re-editará su Antología de la poesía cubana, antes del próximo diciembre.
Por el aniversario lezamiano aparecerán (están apareciendo, imprimiéndose o escribiéndose ahora) libros de entrevistas, ensayos y materiales críticos que le han dedicado otros autores a su literatura. ¿Quién duda que la suya es de las más atractivas de nuestra historia? ¿Quién habla en estos días de hermetismo y oscuridad? ¿Quién se queja hoy de no entender a Lezama?
Aunque sean, en general, considerados como suburbios de un centro principal, o sea, del grupo de sus libros de poesía, ensayo y novela, los anillos que se van añadiendo a su obra a partir de textos «redescubiertos», rescatados de la dispersión, ensanchan considerablemente la luz que de manera creciente se ha venido echando en los últimos veinte años (y más) sobre su literatura, y sobre el rostro del singular hombre cubano que fue Lezama.
... (... continúa)
Los Diarios de Lezama: confesiones intelectuales

Marilyn Bobes
Más que las revelaciones de una autobiografía convencional, los Diarios de José Lezama Lima, compilados y anotados por Ciro Bianchi Ross, son confesiones intelectuales, cuya mayor utilidad es el acercamiento que nos permite al entendimiento del sistema poético del autor de Paradiso, esa novela monumental del siglo XX cubano.
Como expresa en el prólogo Bianchi Ross, la publicación de estos Diarios comprendidos en las etapas de 1939-1949 y de 1956-1958, forman parte del empeño por acercar al lector a un Lezama total.
Encontrados en la papelería inédita que, hasta su muerte, custodió María Luisa Bautista Treviño, viuda del escritor, se sospecha que quizás falta en ellos alguna que otra página suprimida por voluntad de la albacea, pero ello no impedirá al lector de este volumen extraer inquietudes y reflexiones de rotundo interés, acercarnos a un pensamiento y una forma de vivir poco frecuentes en la historia de la literatura cubana, por lo general, mucho más apegada en sus fuentes a lo vivencial y a un realismo fundamentado en su testimonio.
En la entrevista que sirve de apéndice al libro titulado Asedio a Lezama, el entrevistador Ciro Bianchi pregunta a su autor si Paradiso es una novela autobiográfica. «Hasta el punto en que toda novela es autobiográfica, Paradiso es una novela autobiográfica», responde el interrogado.
Sin embargo, quienes se hayan acercado a su lectura, sabrán que este texto solo puede ser interpretado como un acápite de un todo y que
... (... continúa)Vidas de Ciro Bianchi

Sigfredo Ariel
Para los escritores de mi promoción José Lezama Lima era un misterioso dios oculto, hasta que Ciro Bianchi Ross nos lo puso en el plano terrenal. Lo consiguió a través de un libro en el que recopiló artículos dispersos y crónicas más o menos olvidadas que Lezama había publicado en revistas y periódicos. También los editoriales de Orígenes –muy buena idea– y la luego muy llevada y traída respuesta al ataque que en Bohemia le dedicara J
... (... continúa)Ciro Bianchi: El oído fino y la memoria despierta

Por Nara Araújo
Palabras de la Secretaria de la Academia Cubana de la Lengua en la presentación del libro Yo tengo la historia, de Ciro Bianchi Ross. Sala Villena, Unión de Escritores y Artistas de Cuba. La Habana, 5 de diciembre de 2008
Al presentar en una edición de clásicos españoles, La historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, Fernando Rico coloca esta crónica en el camino del Amadís, así como de La Celestina y el Lazarillo, obras cumbres de la literatura española. La posibilidad de que la crónica de un testigo de la conquista de América
... (... continúa)Carta a Ciro Bianchi, el hombre que tiene la historia

Por Laidi Fernández de Juan
La salida de tu libro más reciente, Yo tengo la historia, por ediciones UNION este año 2008 , no hace más que confirmar tu creciente prestigio de “ periodista de la costumbre”.
Antes de comentarte algunos de los capítulos (o mejor, varias estampas que has agrupado muy acertadamente bajo distintos subtítulos) debo hacer algunas consideraciones.
Cuando hace cuatro años compilé las mejores de todas las Estampas de Eladio Secades, alguien dijo que ese trabajo debiste hacerlo tú y no yo. No le faltaba razón a ese alguien, y lejos de molestarme el comentario, me elevó a la categoría de buscadora de tradiciones, aún siendo yo muy
... (... continúa)Introducción a Estampas habaneras

Por Marilyn Bobes
Desempolvando anécdotas, costumbres y figuras del pasado reciente y del presente inmediato, Ciro Bianchi Ross se ha convertido en uno de los periodistas más leídos y respetados de la Cuba de hoy.
Su prosa rica, amena y de altos quilates literarios, constituye, junto a la rigurosa investigación que la sostiene, una de las cualidades de este periodista de pura cepa a quien es imprescindible acudir cuando de develar las esencias de la cubanía se trata.
Reunidas en este libro aparecen algunas de sus más valiosas viñetas en las que el lector podrá encontrar inauditas revelaciones. El autor adiciona esa aptitud curiosa que lo convierte en inquieto rastreador de irradiaciones.
<... (... continúa)El cuentero y sus historias

Por Nara Araújo
Uno de los atractivos de la crónica es su libertad. Libertad de mezclar lo factual con algo imaginativo, el dato con algo de ficción. La crónica surgió como un género a caballo entre la historia y la literatura, como un espacio de tránsito, cultivado tanto por cruzados como por conquistadores, y frecuentado por grandes escritores, como José Martí. La crónica es un género agradecido: su brevedad atrae, su ligereza, seduce. Por su etimología, la crónica remite al decursar del tiempo, lo cual siempre resulta de amplio interés humano. Pero la crónica, para alcanzar su definición mejor, debe cuidar sus asuntos, aquello a lo cual se refiere, su objeto de atención: ser registro de acontecimientos y memoria de costumbres y hábitos. Si en ella el lenguaje resulta un eficaz instrumento comunicativo, la lectura de la crónica siempre encontrará a un público ávido y dispuesto.
<... (... continúa)Memoria oculta de La Habana
Por Luis Sexto ¿Quiere usted saber cómo murió José Lezama Lima, el novelista de Paradiso, o conocer cuál fue el crimen del siglo en La Habana, o adentrarse en los pormenores del caso de la trucidada de la calle Monte y además enterarse de duelos y duelistas, y de decenas de episodios que matizaron la vida de la capital cubana en el siglo XX? Si quiere, busque Las memorias ocultas de La Habana, del periodista cubano Ciro Bianchi Ross. Le garantizo que lamentará que el libro, como toda obra o vida humana, tenga fin y que por ello sea breve.
Los temas que el volumen explaya y especifica en sus pormenores, en el espacio de 267 páginas, habrán de interesar por sí mismo. Pero, en particular, por su autor. Ciro Bianchi ha sido, en los últimos 45 años, uno de los periodistas que cotidianamente, con una aplicación y una seriedad ejemplares, ha sazonado su prestigio con las especias de lo profundo y lo ameno, lo verídico y lo imaginativo. Nacido en 1948, Bianchi ha madurado su quehacer en la escuela de los clásicos del periodismo cubano, asimilados en el acercamiento a libros, r
... (... continúa)



